» Yo comunico, tú comunicas, él comunica… » y la información nos sale por las orejas. Soy incapaz de contar el número de mensajes que a diario intentan atraer nuestra atención para generar algún tipo de acción. Por suerte nuestra capacidad de retención es limitada y sólo un grupo reducido de ellos consiguen pasar el filtro de lo que nos interesa y lo que no.
